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Jul. 13th, 2015

sombrilla, sakuras

(no subject)

En una de las miles de vueltas que di
Me encontré frente al mar
Los pies metidos dentro del agua
La arena mojada
Es el mar el que
Me llama
Me llama
El mar llama
Y yo no sé si ir

Las galaxias se expanden sobre mí
Y no las puedo leer
No las se leer
¿Y si me dicen lo que no quiero oír?

Me llama
Me llama
El mar me llama
Y yo quiero ir

Me mirás
En la penumbra me mirás
Inmóviles, eternos, imperecederos
Me buscás y me encontrás
¿Qué ves en mi piel? ¿qué ves en mi piel?
Lo que yo no puedo ver

Suspendido en lo eterno
Soy magia y sos realidad
Ayudame a leer, quiero entender
Ahora que no hay más vuelta atrás
No hay vuelta atrás

Me llama

¿Qué pensás? En tu silencio, ¿qué pensás?
El calor en mi interior me está quemando
Me adorás, me castigás
¿Qué ves en mi piel?
Yo en vos creo ver el universo

---
A esta altura, ya me super tapó el agua.
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Jul. 7th, 2015

sombrilla, sakuras

Cacheuta (Continuará, pero esta vez mejor)

Hay demasiadas palabras
Demasiado que quiero hacer
Y me pierdo en mis sueños

Es un camino incierto
Yo no se si está bien o está mal
Estoy segura de que hay que caminar

El reloj nunca para
El viento no se detiene
Y las sonrisas mengúan, transitan, transmiten, contagian y vuelven

Puedo volver a empezar

Pronto el Sol se va a poner tras la Montaña
y el arrullo del Río va a cesar
y el Viento que nos une se va a escapar
y todo lo que vivimos va a terminar.

¿Quién diría que los días no iban a alcanzar?
¿O que las luces que se apagan congelan todo?
¿Dónde van los sueños que no pueden más?
¿Dónde van las cosas que terminan?

Estoy cansada de mirar atrás
El presente se me escapa
y el futuro no está acá
¿Cómo hacer para dejar de apilar?
¿Cómo hacer para dejar que fluya?

El reloj nunca para
Por eso no me detengo
Por eso río, respiro, me asusto, entiendo, olvido
y siento
Y nunca voy a dejar de cantar
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May. 18th, 2015

sombrilla, sakuras

Quiero ver

La forma de tus labios.

Entré caminando despacito, como con miedo. Por supuesto que me daba miedo. La ciénaga era profunda en apariencia, siniestra. Pero hacía frío, y el agua barrosa se sentía cálida en los dedos de los pies, así que continué. Me distraje. Por un momento me olvidé de los cortes que ardían al contacto con el agua, se apagaron las voces del dolor y cuando me di cuenta estaba casi completamente sumergida. Todavía podía ver la penumbra, las luciérnagas revoloteando con su luz intermitente de verano, las siluetas desfiguradas por la oscuridad. Mi cuerpo ya estaba totalmente abrazado por el agua, de pies a cabeza. Se sintió muy cálido en un primer momento, me quemó tiernamente. Luego, cuando mi piel se acostumbró al contacto, los cortes empezaron a cerrarse, a sangrar primero, pero luego se fueron cerrando. Mis manos siempre frías encontraron calor. Y cuando empezaba a tener pesadillas, giraba al otro lado y todo se solucionaba.

Tan solo si amortiguas mi caída, será mi salvación.

Después me di cuenta que el calor también lo estaba generando yo. Desde adentro, surgía algo, "ALGO" que no sabemos bien qué es, pero que sabemos que está, que está moviendo los engranajes, que está caldeando el ambiente y sale a través de mí. Un poco me quema. Un poco me inquieta. Cuando estoy sola y miro la luna, la luna que siempre siempre me mira, siento muy presente ese algo. Cuando bajo las escaleras y hago fuerza para no mirar atrás porque cada escalón me aleja un poquito, lo siento. Pero también cuando me despierto y siento el repiqueteo de la lluvia en la ventana que no se abre y me dan ganas de sumergirme un poquito más, siempre hay más, tengo un poco más de lugar.

Prometo.

Las hermosas tonterías que surgen de mí inevitablemente; La luz del sol y de la luna y del sol otra vez y de la luna otra vez; El poder que se que tengo de ser infinita en lo intangible, don y maldición en simultáneo; La pequeñez que me define, lo etéreo que me caracteriza, la intensidad con la que vivo; Constantes evocaciones, aunque me terminan doliendo por ese querer y no tener inmediatamente; la magia de lo cotidiano, verte ser y crecer, verte dormir y comer, verte reír y gemir, verte, qué lujo; extender mi mano, aunque sea tan pequeña que nunca pueda abarcar la totalidad de tus pesares, e intentar, tratar, de convertirte en viento conmigo. No tengo nada más.

Mar. 21st, 2015

sombrilla, sakuras

(no subject)

Se muere este verano que fue tan maravilloso. El inexorable paso del tiempo una vez más ataca y se lleva consigo todo, lo bueno, lo malo, lo que creiste eterno y lo que ni siquiera percibiste.
Mañana me levanto tempranish, doy clases (!!), incito a mentes jóvenes a cantar desde el corazón como siempre lo hice yo, teniendo precauciones, claro. Hace mucho que no hago uno de estos posts monológuicos, la vida tal cual es, sin esas metáforas que me ayudan tanto. Quizás no los necesité. No hice el post de fin/principio de año, tampoco. Estamos a fines de marzo, es un poco tarde para eso. Mantuve mi mente y mi agenda ocupada. Empecé este rincón hoy polvoriento de internet cuando tenía 15 años, hoy tengo 22, pronto 23. Ya no hablo de príncipes y princesas, pero siguen apareciendo conejos blancos y me es inevitable seguirlos donde sea que me lleven. Siempre van tan apurados, ay, cuando me quiero dar cuenta, ya los perdí de vista.
Los bichos parecen estar celebrando el equinoccio. Las redes sociales me informan que esto que estoy viviendo en mi casa, es algo generalizado: los bichos toman control de techos, lámparas, pisos. Hace un rato apareció una cucaracha gigante y oscura. Hay una mosca junkie haciendo ruído, miles de bichitos adictos a la luz que se dan con la lámpara, caen tiesos, se recuperan y van de nuevo. Encontré un álbum de fotos y noté que a los 16 me vestía lolita bastante seguido. El 2009 fue un gran, gran año. Muchos highlights. Este 2015 promete mucho, también. Close my eyes and leap. Encontré también un gato púrpura que hace tiempo perdió el broche que tenía pegado. Las cosas que te recuerdan momentos son como talismanes, creo. Evocar y desencadenar emociones es un gran poder.
El cielo inmenso que cubre nuestras vidas es el mismo para todos. Estés donde estés, si mirás para arriba, vamos a ver el mismo cielo. Las estrellas pueden variar, pero es el mismo manto. Estés donde estés, siempre va a haber algo que nos conecte.
Debe ser el descenso de la temperatura. O la fecha en mi calendario. O el hecho de que haya alguien que por unos días está lejos. Saben? Nunca me gustó dormir con nadie. Un ratito, ok, podía tolerarlo y después basta, espacio, dejame conmigo misma que estoy cómoda. De repente me vi a mí misma disfrutando cosas que nunca había disfrutado, o compartiendo cosas en las que siempre fui yo y nadie más que yo. El otro día sonó en la radio Lovesong de The Cure, la original, aunque el cover de Adele es lindo, es predeciblemente triste. El de The Cure tiene esa melancolía, rayando la desesperación ansiosa. Pasa el tiempo, pasan las experiencias, y entiendo un poquito más de qué van las cosas.
"However long I stay, I will always love you"
Ese es mi don y maldición.

Mar. 3rd, 2015

sombrilla, sakuras

tres palabras

Son sólo dos palabras. Muy sencillitas, muy cortitas son las dos. Bastante comunes, habituales y recombinables. Sólo necesito esas dos palabras. Y por necesitarlas, me siento horrible. Yo lo se, lo veo, lo puedo percibir, no es necesario enunciarlas. Pero aún así, mi naturaleza. La que pide y la que evita. Se que no debería necesitarlas, porque tus emociones son tuyas y las mías son mías y es mi decisión compartirlas y vivirlas. Con eso debería alcanzar, dice mi yo estricto. Teoría para contentar mi derrochero de palabras y creencias, para sentirme menos solitaria y agobiarme menos en el fracaso o en el temporal éxtasis de la infatuación. Pero te siento, mis sentidos te disfrutan. Te recuerdo y me evado. Tu mano encierra la mía y se desata lo cálido oprimiéndome el pecho, eso en el orden de lo primitivo y todos los colores intermedios. Y lo veo, como una realidad no negociable, brillando en la marquesina mental, supremo ante todo. Lo se, está ahí, es absoluto. Me está pasando, gradual pero definitivo, esa horrible certeza de que no hay vuelta atrás a partir de acá. Encima, me mirás y te juro que no se qué hacer. Y se me escapa, no me pide permiso y se desliza
Pero vos no decís nada. No tendría que hacer falta, tampoco. No hace falta. Por supuesto, son los leones que no puedo domar. Tus emociones son tuyas y las mías son mías. No lo necesito. No me hace falta.
Yo a vos.
Y todo se calma, todo se calma.
sombrilla, sakuras

magia

Yo quiero todo.
Quiero los vaivenes de la vida sacándome a bailar
Eufóricamente y levemente
Quiero bañarme en luz y correr con el viento
Y acurrucarme entre las nubes
Quiero que el cielo estalle en mi pecho
Quiero caricias de un dolor agradable
Y lágrimas incontenibles
Porque el mundo es tanto que no puedo con él
Porque me siento en el borde
Ese borde
Y puedo ver ambos lados
Es que estuve en ambos
Pero quiero vivir, por dios, quiero
Quiero sentir el dolor y vivir el placer
Y encerrarme a no dormir
Para crear maravillas que puedan volar
Somos tanto y entendemos tan poco
Quiero sacarte esa arruga entre los ojos
E invitarte a bailar
Porque vamos más allá de todo
Yo lo se, lo siento en tu pecho
El tuyo y el de todos
Y si tengo tu permiso
Quiero que estés ahí para recibirme
Entre tus brazos es un gran lugar
¿Vamos juntos?
sombrilla, sakuras

Galaxias I

En la penumbra me mirás. El sol del mediodía que ignoramos se filtra por los espacios de la persiana y enciende chispas en tus ojos clavados en mí, inmóviles, eternos, imperecederos, como si de algo más se tratara, como si buscaras y encontraras tus respuestas en mí, el mundo gira y tus ojos se quedan fijos. No lo entiendo. ¿qué ves en mi piel? ¿qué ves que yo no veo, que nadie más ve? ¿Hay algo más? Una eternidad suspendida en un cuarto a oscuras. Desconozco tu verdad, qué pensamientos revolotean en esa mente tan preciosa e igual de mezquina. Por momentos, tengo miedo de que puedas ver a través de mí y sepas todo lo que soy, como si me leyeras. ¿Será que ves lo que yo misma no puedo ver? Entonces, te pregunto
"Qué pasa?"
"Te miro"
"¿Y qué ves?"
"Vos"

Yo.

Feb. 11th, 2015

sombrilla, sakuras

(no subject)

Había hecho esto en 2010, veamos qué pasó

I am
Happy. Sad. A good friend. Adventurous. Shy. Confident. Procrastinating. A male. Bored. Anxious. Clumsy. Sociable. Always punctual. Selfish. Intelligent. Funny. A female. Sarcastic. Insecure. Sick. Beautiful. Articulate. Loud. Kind. Even tempered. Honest. Short. Tall. Medium height. Proud of myself. Loving. Witty. Down to earth. Outspoken. Determined. High-maintenance. Pretty. Assertive. Organized. Selfless. Awesome.



I have

Brown hair. Brown Eyes. Blue Eyes. Curly hair. Long fingernails. Braces. Chipped nail polish. Long legs. Straight hair. A fringe. Long eyelashes. Sore feet. Freckles. Dark skin. Medium skin. Green eyes. Blonde hair. Dyed hair. Short legs. Red hair. Big boobs. Rosy cheeks. Wavy hair. Black hair. Small-ish waist. Tattoos. Piercings. Big ears. Short hair.



I love

Flowers. Kisses. Summer. Coffee. The rain. Candles. Incense. Late night talk shows. Insects. Hugs. Attention. The beach. Chocolate. Music. Beanies. Harry Potter. Twilight. Facebook. Black and white photos. Sleeping in. Driving. Narrating my pet's thoughts. Opening gifts. Buying gifts. Halloween. Cute texts. Apples. Compliments. Country music. Hip hop. Sushi. Sports. Art. Singing. Seeing my loved ones happy. Surprises. Sunsets and sunrises. Skinny dipping. Horror movies. Simon Cowell. Family Guy. Garlic. Hearing somebody talk in their sleep. Being right. KFC. Abstract photography. Concerts and festivals. Tanning. Oversized t-shirts.



I would love to be a

Police officer. Lawyer. Doctor. Teacher. Fruit picker. Mother. Greenpeace volunteer. Hippie. Groupie. Rockstar. Footballer's wife. Therapist. Singer. Actress. Diving instructor. Lottery winner. Company owner. Housewife. Nurse. Builder. Race car driver. Website developer. An inspirational talker. Music teacher. Artist. Chef. Makeup artist. Hairdresser. Restaurant owner. Homeless shelter volunteer. Fitness trainer. Vet. Radio show host. Band manager.



I like to eat

Fruit. Vegetables. Fast food. Sushi. In bed. Rice. Sandwiches. Subway. Chicken. Cakes. Seafood. A lot. Pasta. Rice crackers. When I'm bored. Cheese. Ice cream. Garlic bread. Peanut butter out of the jar. Eggs. Lots of ethnic foods. Pancakes. Honey. Lunch. Bread crusts. Low calorie foods. Soy products. Gluten free products. Only when I'm hungry. Toast. Breakfast. Pizza.



I dislike

Cold mornings. Baths. People dissing my taste in music. People in front of me walking really slowly. Having my personal space invaded. Cleaning. Going to bed early. Wine/beer. Religion arguments. Coffee. The beach. Rain. Children. Having my photo taken. Drama. Gossiping. Hip hop. Cooking shows. Drugs. Cats. People singing happy birthday to me. Selfish people. Social networking sites. Swimming. Snow. Eminem. Seafood. One word text messages. Awkward silences. Alarm clocks. Hypocrites.

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sombrilla, sakuras

(no subject)

Antes de que yo entrara por completo en la vigilia, las palabras se deslizaron por sus labios. Me tomó unos instantes interpretar y asimilar lo que me había dicho. El sueño no me soltaba las manos. Tenemos una relación muy estrecha, el sueño y yo. Muchas veces, corrí a sus brazos para escaparme. Muchas veces, me tomó como rehén en una realidad que ya no comprendía si era vigente o no. Pero acá estaba, en esta porción de universo, usando mis sentidos, y él me dijo dos palabras. Quizás él tampoco estaba del todo despierto. Quizás, quizás, quizás. Estamos en medio de una vorágine de destrucción, el mundo gira hacia su propio fin, cada segundo que pasa estamos más cerca de morir, envejecemos, pierdo la inocencia, la frescura y las neuronas. Nunca había oído esas palabras. En realidad, sí, una vez, pero se las llevó el viento por carecer de peso, por estar vacías. En un planetita común y corriente, en una galaxia equis, en un barrio normal de una ciudad sudamericana estándar, por primera vez, lo escuché y lo creí. El poder de las palabras, me había dicho antes. Un big bang en mi pecho, la vía láctea en sus ojos, soles en sus manos y yo soy pequeñísima. Sumergida en mi universo diminuto, me sentí enorme.

Dec. 31st, 2014

sombrilla, sakuras

Tombe, tombe, tombe la pluie

Abrí los ojos. Estaba nublado y el repiqueteo de la lluvia en el aire acondicionado era todo lo que se escuchaba. Esa canción en francés inmediatamente sonó en mi cabeza, como cada día lluvioso.
El mar me llama. Tengo los pies metidos en el agua. Siento la arena mojada, la viscosidad de todo lo que en ella habita rozando mi piel, el movimiento rítmico de las olas. Puedo ver aquella que se acerca, alta, que va a envolverme en breve. El mar me llama, pero no tengo la valentía para meterme por impulso propio. El mar me llama, yo quiero ir, juro que quiero ir. Temo que la ola choque contra mí y me despierte.
Veo dos galaxias, con sus nebulosas, estrellas, cúmulos de rocas y esa magia de lo inabarcable. Se abren y se cierran. A veces, son dos rayitas. A veces se abren grandes. Transmiten mensajes que nunca fui buena descifrando. Parecen túneles infinitos, y si las miro mucho, siento que me introduzco en el viaje galáctico, desaparezco.
Por la ventana, no se ve más que paredes grises, alguna que otra ventana. Corre una brisa fresquita, y si saco la mano, me caen gotitas de lluvia de verano. La canción sigue sonando en mi cabeza. Es un domingo de diciembre, después de todo, es el momento indicado para que resuene. Miro las paredes y pienso. Por un momento, me hundo en las profundidades cavernosas de mis pensamientos. Ojalá algún día pueda salir.
El mar me llama y yo quiero ir. Es el azul y las hermosas tonterías lo que me seduce y me produce desconfianza al mismo tiempo. Quiero aprender a nadar, quiero saber nadar, rayos, por qué todavía no aprendí a nadar a esta altura de mi vida. El mar me está llamando, lo escucho mientras recorre con sus dedos la piel de mi cintura, pero tengo miedo.
"Perdoname, no soy buena nadadora"
Susurra palabras ininteligibles en respuesta.
"Perdoname", le repito.
Después me doy cuenta de que no lo dije, sino que lo pensé, y resonó en la caverna de mis pensamientos, pero él nunca lo escuchó. Con sus dedos, repasa la curva de mi columna vertebral.
El mar me está llamando. Tengo miedo de lo que me quiere decir. La ola se acerca peligrosamente, pero no se qué tan cerca está. Lo suficiente como para afectarme haga lo que haga.

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