Yume o kanaete

![]() | You are viewing Log in Create a LiveJournal Account Learn more | Explore LJ: Life Entertainment Music Culture News & Politics Technology |

Tengo toda la discografía de Regina Spektor. No puedo dejar de escucharla! Es demasiado genial para este mundo.
Lo que me parece curioso, es que Regina tiene esta guitarra.
Y Shiina Ringo, en Koufukuron, también!
Debería tener una así yo también.
La imagen de Ringo inspiró la creación del personaje I-no del Gulty Gear (la de rojo con guitarra y sombrero alto;) ) y de... NANA. Sí, la misma. ¿no me creen? miren el anillo que tiene puesto. Un mismísimo Vivienne Westwood. Mismo que Nana. Pelo corto, cantante ruda. Ha. Aunque yo prefiero a Shiina.
Ah, Shiina Ringo. Shiina o Shina o Shena, como prefieran. De mi disco favorito, Watashi to Houden, porque es doble y recopila casi todas mis favoritas. Encima, canta Unconditional Love de Cyndi Lauper.
Cyndi tenía todo el estilo y estaba re pirucha.
Quien también es genial es Annie Clark, aka St Vincent. Fue uno de mis primeros amores independientes. Parece una muñeca de porcelana, y me recuerda a cierta muchacha de estos lares.
Escuchen sus dos discos, canción por canción. Mis favoritas? Paris is Burning, Black Rainbow, Marry me (por supuesto), All my stars alligned, Land mines, These Days, Actor out of work... 
Otro de mis amores indies es The Pipettes. Al primer acorde, las ganas de bailar hierven en la sangre. Polka dots, melodías sesentosas, y Rosay. Tres chicas cantando (y logrando armonías fantásticas) y siete chicos tocando instrumentos. Demasiado.
Aunque las integrantes van variando cada tanto, no tiene desperdicio. No podría citar una favorita. Todas las canciones son amor. 
También está Amanda Palmer. Es peligroso que lo escuche. Termina de largar la insanity que no se como mantengo contenida la mayoría del tiempo.
Dresden Dolls son Amanda Palmer en los teclados y voz y Brian Viglione en batería y a veces voz.
Sombrero Bombiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin
Quiero estar
bajo el sol tibio de Septiembre
El frío terminó, el hielo se fundió
Y esta noche al fin acabó
Pasaré una vez más
Pispearé si ahí estás
Pero no estarás, no te puedo encontrar
en el silencio de la ciudad
Dormiré una vez más
Soñaré que aquí estás
Y las lágrimas me despertarán
que vacía es la verdad
si no estás
¿Dónde estás?
Hace tiempo que no te encuentro
Parte de la letra tiene como... 4 años. O 3. Y la música, un par de días.
- Estoy segura que es él - y corrió hacia donde su corazón la guió.
Corrió con todas sus fuerzas, como si se tratara de una cuestión de vida o muerte, como si el mundo dependiera de ella. Tal vez era así.
Él se estaba terminando de bañar. Cerró la canilla de la ducha. Todavía salía vapor por la ventana del baño. Con la calma y el andar pausado que lo caracterizaban, tomó la toalla y comenzó a secarse.
Tuvo la suerte de que alguien salía por la puerta de calle y aprovechó para entrar. Con el pulso acelerado, jadeando y sin detenerse, subió las angostas escaleras delimitadas por paredes blancas. Finalmente habñia llegado. Esa era la puerta. Pero no se atrevía a tocar.
Se puso la ropa interior, un par de medias blancas y un jean. Se estaba secando el cabello húmedo con la toalla. Salió del baño. Pasó por al lado de la puerta cuando el timbre sonó. Espió por la mirilla,
Abrió.
El mundo se detuvo. Realmente, no sé si el mundo se detuvo, explotó o siguió absolutamente igual, eso en este relato ya no importa. Sólo se escuchaban los jadeos y la respiración agitada. Sus ojos eran tal como su mente los atesoraba, vívidos y calmos a la vez. Su torso desnudo, el cabello goteando agua, la expresión atónita se combinaban de un modo tan extrañamente armónico y encantador.
Quién sabe cuánto tiempo se quedaron ahí parados, en el umbral de la puerta, hasta que cayó la última gota del cabello castaño o hasta que sus pulmones volvieron a estar cómodos dentro del pequeño pecho. NO hacía falta decir nada. Sabían quiénes eran. Se conocían de toda la vida. Se habían esperado toda la vida. En una situación así, las palabras se hacen débiles, pierden sentido, se vuelven incompletas. Parpadearon. La invitó a pasar.
Ella entró, todavía extasiada, confunida y asustada a la vez. Él tomó una toalla y frotó su cabeza con ésta. Se sentaron en un sillón de cuero negro en la sala de estar. Ella apoyó su cabeza contra el pecho tibio y aún húmedo del muchacho, quien sacó de su bolsillo un paquete de cigarrillos y un encendedor.
- No sabía que fumabas.
- No sabíamos nada, en realidad.
Encendió un cigarrillo. El aire comenzó a teñirse de aroma a tabaco ardiendo y el humo blanco ascendió en formas ondulantes. Ella podía sentir el corazón latir. Su oreja empezaba a arder. Debía estar muy colorada.
- ¿Vamos a estar juntos para siempre?
- No lo sé
- Menos mal.
Silencio. Sólo las hojas de tabajo ardiendo y el constante tu-tum del corazón en la oreja.
- Quisiera congelar este momento y vivirlo siempre. No, me retracto. Quisiera recortar este momento y poder volver a vivirlo siempre que lo necesite. Qué demonios, sería ideal.
- ¿Cuánto tiempo esperamos a que este día llegue? Sabiéndolo o no, fue una eternidad. Eventualmente va a terminar, ¿verdad? Pero habrá valido la pena. Será un buen recuerdo.
La última ceniza cayó al costado del sofá. Ella lo abrazó. Pudo sentir como el tu-tum en su oreja, al hacer esto, se aceleró.
- Ojalá no fuera sólo un sueño.
Hizo una pausa, suspiró y continuó.
- Al menos, ojalá pueda recordarlo cuando despierte.
Del 8/6/09 al 10/7/09.
El frío del invierno se metía en cada agujero y grieta que le permitiera entrar a la casa. A pesar de la infinidad de la noche, el barullo exterior era insoportable. Una maraña de golpes, chasquidos, voces, cuerdas. Realmente insoportable. Lo único que ahuyentaba la escarcha en el aire era el calor de la estufa que tantos problemas traía prender. Una vez que se prende, por todo lo bueno que tiene el mundo, no se te ocurra apagarla.
Me senté a terminar el libro que estaba leyendo. Todo un día en cama había ahuyentado cualquier posibilidad de conciliar el sueño esa noche, ayudado por el ruido externo. Qué clase de ritual se estaría llevando en la oscuridad, era preferible no saberlo. El relato hablaba sobre deliciosos paseos por jardines de la aristocracia inglesa, sus respuestas inteligentes y adorables, sus vestimentas de ensueño. Era una noche fría, vacía. Habrá sido el calor de la estufa, las ligeras palabras que leía, los incesantes pensamientos que me recordaron las lejanas épocas. Ah… ella era todo. Sublime y liviana como un lirio. Tan hermosa como inteligente. Pero sus palabras… sus palabras se mantenían como estalactitas en mis pensamientos. Sus charlas sobre todo y nada. Sus largos y finos dedos que tecleaban. Es ahora que sólo me quedan sus palabras. Alejarme fue lo mejor. De haberme quedado, un mar profundo de recuerdos estaría atormentándome ahora. El recuerdo de cómo movía su boca para pronunciar las palabras que más le gustaba decir. Hay todo un mundo detrás de sus palabras. La primera noche de mayo lo pronunció por primera vez, y hasta ahora no puedo borrar de mi mente todo aquello. Cada paso que dé, cada figura que interprete, estarán influenciados por su poder infinito sobre mí.
Mientras el viento helado penetra en la habitación y las voces y ruidos de afuera van muriendo, me quedo dormido y sueño una vez más con todo lo que sucedió y temía que podría suceder.
| S | M | T | W | T | F | S |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |